jueves, 11 de abril de 2013

Capítulo 7

Cuando me desperté por la mañana me encontre a Nyza haciendo algo, se movía rápidamente y tenía chispas en los ojos. Cuando conseguí abrir los ojos por completo y desperezarme le pregunté:

-¿A qué viene tanto revuelo? Hay gente que intenta dormir...
-¡Hoy es nuestro cumpleaños!
-Si, ya, ¿y qué? Nunca lo celebramos.
-No, no lo celebraremos, pero tenemos que asistir a la reunión en la plaza de Torn, como siempre, sino los dioses se enfadarán.

Es verdad, teníamos que acudir a la reunión con el Lixu.

Como todos los años buscamos unas ropas más o meno decentes, y las llevé al agua para limpiarlas. Comimos una liebre que encontré y cuando ya era por la tarde cogí a Nyza de los hombros (menos mal que no pesaba mucho y mis escuálidos brazos tenían bastante fuerza) y volamos hasta alcanzar el nivel del mar. Allí me di la vuelta para respetar su intimidad y cuando terminó de lavarse me avisó para que le subiera de nuevo a nuestra guarida. Cuando me giré para cogerle, él tenía el torso desnudo y pude admirar sus fuertes adominales disimuladamente un segundo antes de que se colocara la camiseta y alzara el vuelo de vuelta a la cueva.
Ahora era mi turno de asearme, bajé al mar y me lavé el pelo con jugo de distintos frutos, algas y plantas especiales que había recolectado durante el verano. Me puse un fino vestido y me dirigí a nuestra pequeña "casa" preparada para ir a la celebración.

...

El Lixu terminó como siempre el rito haciendo que todos nos cogiéramos de las manos y entonáramos una canción. Como siempre, la fuente de la plaza estaba vacía y todos nos marchamos de ahí con mirada triste. Cuando llegamos a la cueva sin decirnos nada nos metimos en la cama y nos dormimos rápidamente.

Me desperté en medio de la noche porque había oído un ruido, un grito. Me levanté velozmente y vi que Nyza acababa de despertarse y tenía la cara sudorosa y los ojos descolocados, debía haber sufrido una pesadilla.

- ¿Estás bien?
- Sí, no te preocupes, una pesadilla, nada más.

No me convenció su respuesta, pero cerré los ojos e intenté conciliar el sueño. No lo conseguí. A los veinte minutos de estar tumbada mirando al techo me levanté de la cama y vi que Nyza estaba mirando al exterior. Sin decir ni una palabra me senté a su lado. Sin mirarme, solo mirando al horizonte me dijo:

- Yo no soy de Torn, yo vivía en Restor, siempre he vivido allí, hasta que te encontré hace 5 años. En Restor tenía buenos amigos, tenía de todo, pero no controlaba mi poder. No controlaba ni mi poder sobre el fuego ni mi poder sobre la mente de los demás, y lo pagué caro. Tuve que huir de ahí atemorizado de lo que pensaban sobre mí los habitantes de mi alrededor. Tardé 5 meses en atravesar las Vanatu a pie, pero conseguí llegar aquí, a Torn. Cuando llegué a este pueblo me hice una promesa, encontraría a los demas chicos como yo, los demás chicos con poderes. Seguí mi instinto y un día, a mi mente llegaron los pensamientos de alguien, pero ese alguien estaba volando, no tenía los pies en el suelo. Gracias a su rastro la encontré, y aquí estoy, contigo. Pensé que ocurriría algo al encontarte, pero ya he visto que no, que todo esto es una broma de los dioses.

Tras un gran silencio entre los dos, uno de esos silencios en los cuales interiorizas toda la información que tienes, hablé yo:

-Yo he vivido siempre aquí, en Torn. Me encontraron colgada de un risco cuando era un bebé, y unos panaderos me acogieron. Siempre ha sido un misterio mi nacimiento, pero el hombre y la mujer que me acogieron en su casa como una más me ayudaron en todo, me formaron como niña y como humana, me dieron todo lo que un niño necesitaba. Cuando fui creciendo el pueblo entero me dio la espalda por mi figura frágil, mis rasgos rasgados y mi forma de caminar, casi sin rozar el suelo. A los 8 años alcé por primera vez el vuelo y encontré este refugio, que he mantenido en secreto desde entonces. Meses más tarde, la mujer que me había cuidado como una madre a su hija murió, y su marido se quedó muy marcado por su muerte. Comenzó a abusar de mí y me trató como una criada, o algo peor. Me pegaba, me hacía trabajar sin dormir, me encerraba en cuartos oscuros con ratas y muchas cosas peores que no te podrías imaginar. Cuando cumplí los 12, un día volvió borracho a casa y comenzó a darme latigazos por no haber barrido el suelo. Cuando terminó de descargar su ira sobre mí me inmovilizó las manos y los pies e intentó abusar de mí. Mi cuerpo aparenta ser frágil, pero tenía mucha fuerza, así que tras forcejear un rato conseguí librarme de él y vine aquí, a este refugio. Días más tarde me enteré que había muerto por consumo excesivo de alcohol. Desde entonces, no he mantenido contacto con el mundo exterior, me he mantenido fría y distante. Aún se ven las cicatrices de los golpes.

Me levante un poco la camiseta para dejar a la vista mis cicatrices de la espalda y él recorrió los surcos con el dedo, cosa que me hizo estremecer. Cuando alzó la mirada se encontró con la mía y nos quedamos unos segundos sin apartar la vista.

De pronto todo su cuerpo comenzó a arder y yo me vi envuelta en un torbellino de aire.
Mi corazón comenzó a latir muy deprisa, una casacada de emociones me atravesaron y me sentí bien, libre.
Cuando la revelación de los elementos terminó, Nyza y yo nos miramos a los ojos y comenzamos a reírnos. Llevábamos años juntos, y hasta ese preciso momento no nos habíamos conocido realmente.

Nuestras risas se vieron interrumpidas por un gruñido. Miramos el exterior de la cueva y lo que vimos nos dejó perplejos.
Se habían extingido hace años, y teníamos uno a menos de un metro de distancia, delante de nuestras narices.

Un Dragón.

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