martes, 26 de marzo de 2013

Capítulo 4

Cogí mi Allin instintivamente y le dije:
-Eres uno de los muchachos de los que habla la profecía.
Empecé a retroceder instintivamente y él me dijo:
-No, por favor, no digas nada. No digas nada al pueblo.
Mis ojos se abrieron como platos y salí corriendo. Cuando iba a saltar la valla, unos ojos verdes se toparon con los mios.
-Por favor, no.
-¡Llevamos años esperando! ¡Años! Tengo quevdecirlo. ¡Restor está muriendo! ¡Todo Carmel está muriendo!
-Por favor, no.
Levanto la cabeza y veo como sus ojos me miran suplicando.
El mundo entero comenzó a dar vueltas y me agarré a un árbol, al árbol más cercano.
Levo toda mi vida viendo como mi pueblo muere, llevo años implorando a los dioses que ayuden a lo que ante era un gran pueblo, rezando por que volvieran. Cuando mi respuesta estaba aquí mismo, en este chico que todos los días misteriosamente veía.
Me siento en el suelo recopilando la información. Él me mira unos segundos para luego sentarse enfrente de mí. Me agarro la cabeza con las manos, y durante un segundo cierro los ojos fuertemente con el propósito de olvidar todo. Entonces oigo una voz débil que susurra:
-Lo siento, lo siento de verdad, pero no puedo mostrarme al pueblo como poseedor del poder del agua, no puedo.
Mi cabeza estaba ya a punto de explotar a causa de todos los datos que tenía de golpe. Ya no sabía si estaba soñando o no. Esta misma mañana había perdido a Souli, había gritado a los Dioses y una cosa muy extraña había ocurrido, ahora mismo... Mierda, Souli.
-¿Dónde está Souli? Lo sabes ¿verdad?
-Pues devuélvemelo.
Mi rabia  aumentaba conforme hablaba, así que apreto los puños conel fin de tranquilizarme. De pie le grito:
-¡Dime donde esta!
No me lo creo, está tan tranquilo, contesta:
-Delailah, tranquilízate.
Me quedé de piedra. Delailah, havía demasiado tiempo que nadie me llamaha así. Hace demasiado tiempo que no me habla nadie.
-¿Cómo sabes mi nombre?
-Sencillo: vivo en esta laguna desde que tenía 8 años. Venías con tu madre y escribías tu nombre en la arena. Después el lago lo hacía desaparecer. Practicamente tú me dijiste tu nombre.
-No me acuerso de nada - dije tartamudeando.
-Mírame a los ojos.
En cuanto alcé la mirada me encontre prisionera en esos ojos verdes. Nunca había visto unos ojos tan verdes, tan definidos. Quedé prisionera en su mirada y fue entonces cuando vi a una niña pequeña, era bonita. Tenía el pelo corto y unos pequeños bucles le cubrían la cara. Su madre tenía el pelo rizado y oscuro, muy oscuro. La niña corría de un lado para otro, reía y cantaba. Estaba feliz. En su cuello había un colgante: mi Allin. Justo cuando el sol comenzó a esconderse tras las montañas, la chica y su madre se agacharon y escribieron su nombre en la arena. El lago tragaba sus nombres mientras ellas iban camino a la valla.
-No me acuerdo de esto, no me acuerdo de nada.
-Eres tú - me dijo.
No me acordaba de nada, NADA. Me puse las manos en la cara e intenté recordar mi pasado. Siempre he pensado que era demasiado duro como para hacerlo, asi quenunca había buscado entre mi recuerdos. Busqué en mi memoria el momento en el que mis padres se fueron, el momento en que apareció Souli en mi vida. El momento... Nada, no me acordaba de nada. Mis recuerdos eran de los 13 años en adelante, cuando ya tenía a Souli como compañía.
-No me acuerdo de nada, no tengo recuerdos.
Hice un esfuerzo para recordar, pero nada aparecía en mi mente. Hods me alzó la cabeza y me encontré con su mirada, esa mirada penetrante.
Noté como escrutaba mi interior, como leía mis pensamientos. En mi cabeza era todo confusión, no más.
-Delailah, te han borrado la memoria.
No pude evitar una carcajada.
-¿Con quién te has encontrado?
¿Qué con quién me he encontrado?
Respiró hondo y comenzó a hablar.
-La mayoría de la magia desapareció totalmente de Metsis hace 18 años.
-Los dioses hicieron desaparecer la magia del planeta, a excepción de 4 niños. Conozco la historia.
-Bien, yo soy uno de esos niños, hay otros tres dispersos por todo el planeta. Nosotrks somos los únicos por los que corre la magia, no hay más. Cada uno tiene el poder de un elemento asignado, solo uno agua, aire, tierra y fuego. Mas los Dioses no querían que la magia desapareciese por completo del mundo, y le dieron a cada uno un don. Yo puedo aparecer en el lugar que yo quiera con tan solo imaginármelo.
Estaba tan desconcertada por todos los sucesos de ese día que pensé que era una broma.
-¿Pretendes que me crea eso?
-No lo pretendo, lo tienes que creer.
Rápidamente me agarro del brazo y noté una vibracion en mi cuerpo. Cuando esta cesó, a los dos segundos, estábamos en mi casa. Me quedé totalmente paralizada, una vez más en este extraño día. Para colmo, oímos unos gritos en el pueblo. Me dirigí al porche y allí estaba Hods, mirando a su alrededor. La gente corría hacia la calle principal donde había una gran aglomeracion de gente. Pregunté a la primera persona que se paró a hablarme qué ocurría.
-¡Agua! ¡Han encontrado agua!
Miré desconcertada a Hods. Tanto él como yo debíamos tener una cara de desconcierto alucinante, porque el anciano nos dijo:
-¡Sonrían! ¡Hay agua en la fuente!
Cuando se alejó pude preguntar a Hods. Antes de que me diera tiempo a articular palabra alguna me dijo:
-Solo cuando uno de los cinco niños se encontrara con otro comenzaría a renacer la magia. Solo en ese momento. ¿Cómo he podido estar tan ciego?
-No entiendo -tenía tal lío en mi cabeza que ya no entendía nada de lo que estaba pasando.
Me cogió por los hombros y me zarandeó suavemente.
-Delailah, eres tú.
-¿Qué? - no quería entender, en ese momento no.
-Eres uno de nosotros.

lunes, 25 de marzo de 2013

Capítulo 3

Hoy por la mañana me he despertado y Souli no estaba. He buscado debajo de los muebles, detrás de las paredes, en el cobertizo, en el jardín... No estaba. Mi corazón se ha puesto a cien y en ese momento en lo único que pensaba era en el imbécil que se había llevado a Souli. "No, Souli no" me dije con lagrimas en los ojos.
Llevaba años disfrutando de su unica compañia, de sus ojos amarillos y rojos y su lengua puntiaguda. No podia perderlo.
- ¡¡¡Souli!!! ¡¡¡Souli!!!
La única respuesta era el eco.
Corrí hasta la plaza y pasé junto a la fuente sin darme cuenta que había una gota de agua en ella. Mientras corría las lágrimas corrían por mis mejillas dejando surcos. No podía perderlo, a Souli no.
Seguí corriendo hasta llegar a las Vanatu, me tiré al suelo al lado de la orilla de la laguna Edon sin poder parar de llorar. Souli, ¿por qué tu? Hace años que no hablo con nadie, que solmente tengo un amigo: mi snarkel. Souli no es un snarkel normal, tiene unos ojos especiales. Sus ojos amarillos y rojos me hacían sentir de todo, me sentía bien con él. A veces, cuando me sentía mal y hablaba con él para reconfortarme... Le miraba a los ojos, y estos parecían entenderme. Parecía que entendía mi situación y como me sentía. Siempre ha estado ahí, siempre ha llenado el vacio interior. La.vida es cruel: primero mis padres, mi familia, despues el pueblo, y por último Souli. Todo me era arrebatado. Sin pensarlo dos veces alzo la voz al cielo, y digo:
-¡Vosotros! ¡Dioses! Os haceis llamar los creadores del mundo, el origen de todo, pero sois unos egoístas. Creais un mundo para luego dejarlo morir, para dejarlo pudrirse lentamente. Habíais dado esperanza a mi pueblo. ¡Teníamos esperanza! Cinco niños nos salvarían. ¿Y dónde estan? ¿Dónde estan? En algun sitio escondidos, porque vosotros no quereis ayudar al pueblo que habeis condenado, preferís dejarlo morir. No mereceis nuestro respeto ni nuestros alabos -las lágrimas no dejan de corren por mis mejillas. Hacía mucho tiempo que no lloraba de esa forma. Necesitaba desahogarme de verdad. Cierro los ojos y me levanto, levanto mí cara y grito al cielo alzando mi puño a las nubes- ¡No os mereceis nada!
Todavía con los ojos cerrados me cubro la cara con las manos y me desplomo al suelo. Lágrimas de ira, de enfado y tristeza cruzan mi cara. Cuando miro a mi alrededor me quedo paralizada. Estoy rodeada de un torbellino de aire, agua, tierra y fuego. Un pequeño grito se escapa de mis labios e intento huir de ese torbellino. Conforme me voy acercando a la laguna mis piernas me fallan y caigo al suelo. Ya sin fuerzas me agarro a las hierbas secas y me quedo dormida.
...
-Hola- distingo levemente la voz cantarina y dulce del chico de los ojos verdes.
Me levanto lentamente y sacudo la cabeza, estoy confusa, ¿qué acaba de ocurrir? Doy por seguro que era un sueño y respondo al reflejo:
-Déjame.
-¿Qué ocurre?-pregunta dolido.
-Vete, dejame en paz con mis pensamientos, no existes, vives en un reflejo, eres producto de mi imaginación, vete.
- No soy producto de tu imaginación.
-¡Sí lo eres!- lo único que quiero es que me deje en paz, que me deje pensar tranquila.
-No lo soy, soy una persona normal, como tu, como tu gente. ¡Soy normal!- dijo calmándose.
Mi rabia no se apaciguaba. Souli, los dioses, el reflejo... Demasiadas cosas en mi cabeza de golpe.
-¡Si eres una persona normal levántate, mírame a los ojos y dilo!
Me gire dándole la espalda porque notaba lágrimas de rabia aparecer en mis ojos y no quería que me viera llorar. Estaba dispuesta a irme cuando note una respiracion cerca de mi cuello y me di la vuelta asustada. Unos ojos verde esmeralda se clavaron en mis ojos grises. Estaban llenos de rabia, de enfado. Sus ojos eran perspicaces, sabían demasiadas cosas. Eran listos y pícaros a la vez. Pero en ese momento centelleaban de rabia.
-Soy una persona normal.
Me quedé totalmente paralizada y noté como los puños se relajaban y sus nudillos recuperaban su color. Sus ojos, poco a poco, dejaron de brillar de esa forma tan peligrosa y entonces, solo entonces, fue cuando me fijé.
Detrás de él una ola enorme se hallaba suspendida en el aire amenazante. Conforme se iba tranquilizando y relajando, esta descendía.
Sus dientes dejaron de rechinar y sus ojos recuperaron su color verde habitual.
Estaba totalmente asustada por lo que acababa de ver, y él lo notó. Se acercó lentamente a mí e intento abrazarme , pero yo rechacé su abrazo. Tartamudeando aún conseguí decir:
-¿Quién eres?
El tragó con fuerza y tomó aire antes de decir:
-Soy Hods, y tengo el poder de Edon, el poder del agua.

Capítulo 2


-Hola – me contesta.
Ese es uno de los momentos en los que te quedas paralizado y piensas: llevo 18 años viendo la misma imagen preguntándome quién es y lo único que tenía que decir es “hola”.
-Hola- repito.
-Hola- sonríe aún más.
-¿Quién eres? O, ¿qué eres?
- Soy una persona normal, como tú. Bueno, casi como tú.
-Eres un reflejo, no una persona.
-Vivo en un reflejo.
Pienso que este es el fin de la conversación y por lo tanto no hablo más. Cuando la luz desaparece él  lo hace con ella dedicándome la más preciosa de sus sonrisas.
Me vuelvo hacia mi biciclo, lo cojo y me tiro desde la cima de la colina hasta el pueblo. No paro de darle vueltas a lo que ha dicho el chic… ¿Cómo se llama? No puedo seguir llamándole el chico de los ojos verdes.
Al bajar llego a mi casa. Es la última del pueblo, la más apartada. Es pequeña, con un porche y dos escalones. En el salón está Souli, mi snarkel. Corre a mi encuentro y le rasco las orejas. Subo corriendo a mi cuarto y me cambio de ropa. Nuestro Lixu hoy dará la ceremonia en la cual recordamos lo que ocurrió hace 18 años. Imploramos a los dioses que vuelvan, pero no lo hacen, la fuente esta siempre vacía.
Me visto correctamente u corro a la plaza del pueblo. La gente comienza a reunirse, el Lixu se prepara para hablar aclarándose la garganta con un suave carraspeo.
Queridos Restorianos, hace años que un gran desgracia asola nuestra tierra.
“Hace 18 años los elementos nos abandonaron dejando este pueblo inservible y muerto. Muchos de nosotros imploramos su regreso, pero no los encontramos. Los Dioses son muy poderosos y saben bien como esconderse”
“Ese mismo día, se encontró un escrito de hace más de mil años, de la creación del mundo. El escrito decía que Carmel sobrevive gracias a la magia. Pero hace 18 años la magia desapareció de nuestras tierras llevándose con ella el agua, viento, fuego y tierra”
"El escrito contaba que la tercera noche de una estación de otoño el mundo moriría, pero cinco niños nacerían. Cinco. Uno con el poder del agua, la reencarnación del dios Edon, otro con el poder del fuego del dios Mali. Una muchacha en representación de Lish y otra como descendiente de Vali, la diosa de la tierra. El mundo no es fácil y por eso un quinto niño nació, con el destino de unirles a todos, con el destino de revivir Carmel.”.
Entonces como todos los años nuestro Lixu dibujo los símbolos de la tierra, agua, aire y fuego en la arena.

Agua

Aire
     

Fuego

Tierra


Después todos nos cogemos de las manos y cantamos siempre lo mismo, siempre igual. Para todos es un día triste, incluso para mí, que es mi cumpleaños. Cuando la luna de encuentra en lo más alto nos soltamos y miramos a la fuente. Como siempre, nada ha cambiado: vacía.
Cada uno se va a su casa con la cabeza cabizbaja y tristes. Se oyen lamentos y lloros, pero hay que ser valientes.
Me agarro a mi Allin, mi amuleto. Mi madre me decía que si hay que creer en algo, es en ti misma. Mi Allin me da fuerza, me hace creer que valgo, me da confianza, suerte… mi madre siempre me contaba que me protegería en cualquier momento. Ahora soy mayor  y  sé que no es verdad, pero desde pequeña he tenido que salir adelante sola. He aprendido a no confiar en nadie, solo en mi misma, en mi Allin

Capítulo 1

AGUA:
Abro la puerta de la casa y observo el paisaje, es otoño. La estación donde todo muere, parece que el mundo se cansa, que no quiere seguir adelante.los arboles se rinden al viento dejando que este los mueva, las flores mueren y las hojas caen, pero siempre hay esperanza, tan solo una chispa a veces, pero siempre la hay. Quizá esta sea mi chispa. Me dirijo al cobertizo y cojo mi biciclo. Es un aparato formado por dos lunas redondas. Tiene un taburete en forma de T encima de la luna trasera y unos apoyapiés en la delantera. Como siempre subo a la colina traspasando Restor, mi pueblo. Está todo como siempre. Traspaso la calle principal mirando las pocas cosas que quedan en pie. Llego a la plaza, en medio hay una fuente con el símbolo del agua: un círculo partido en dos con un punto en la parte inferior. Como siempre miro en su interior, por si algo ha cambiado y todavía hay esperanza. El resultado es el mismo, vacía y seca. Los dioses nos abandonaron hace tiempo, dejaron el reino de Carmel a merced de nada, dejando que se marchitara, que muriera. Pocas personas siguen en Restor, la mayoría ha huido en busca de un lugar donde la vida continúe, un sitio que no esté muerto. Desde pequeñita supe que tenía que haber esperanza, un poquito al menos. Solo hay una cosa que me hace permanecer en este lugar. 
Mis padres murieron hace tiempo a causa de las duras condiciones de vida. Mi única compañía es mi pequeño snarkel, es un animal de cuatro patas, con rabo estirado y largo acabado en punta, ojos redondos, orejas puntiagudas y colmillos afilados. Bueno, él y mi rutina de todos los días. 
Cargo con el biciclo hasta llegar a la cima de la colina y me meto en el bosque. El bosque es un lugar especial, me siento bien ahí, es de los poco sitios con vegetación en carmel. Continuo andando un bil (bil: medida del reino de Carmel. 100 bils equivalen a 1 toj) miro el paisaje, sigue como siempre: la cordillera Vanatu en el fondo, y justo al lado la laguna Edón. Edón es el dios del agua. Le pusieron ese nombra a la laguna en su honor, para que volviera a ayudarnos, pero no lo hizo. Dejo mi biciclo apoyado en una roca y me siento en la orilla a esperar. En el momento en que el sol se esconde  completamente tras la cordillera Vanatu, aparece, como todos los días, el reflejo el chico de los ojos verdes. Día tras día voy a la laguna y día tras día en el momento en que el sol se esconde aparece en vez de mi reflejo en la superficie del agua, un chico de ojos verde esmeralda, con el pelo rizado y labios perfectos.
Es un chico alto, muy alto, con pómulos altos, barbilla afilada y una sonrisa preciosa. Siempre en el momento en que aparece me obsequia con una sonrisa, una sonrisa con esos dientes tan blancos y con hoyuelos en sus mejillas, una sonrisa que te atrapa. Llevo años viendo esa sonrisa y jamás me cansare de verla. Todos los días nos limitamos a mirarnos a los ojos el uno al otro, y cuando el ultimo rayo de luz desaparece se lleva al chico de los ojos verdes con el. Todos los días ocurre eso, todos, menos hoy:
Al aparecer me sonríe, y yo le devuelvo la sonrisa. Hoy es la tercera noche de luna llena de otoño. Se dice que hace exactamente 18 años naci yo. Entonces se me prsenta una pregunta: 
¿Quién es el chico de los ojos verdes?
Casi sin pensarlo mi boca se mueve y dice:
-Hola.
-Hola- me contesta.