Cogí mi Allin instintivamente y le dije:
-Eres uno de los muchachos de los que habla la profecía.
Empecé a retroceder instintivamente y él me dijo:
-No, por favor, no digas nada. No digas nada al pueblo.
Mis ojos se abrieron como platos y salí corriendo. Cuando iba a saltar la valla, unos ojos verdes se toparon con los mios.
-Por favor, no.
-¡Llevamos años esperando! ¡Años! Tengo quevdecirlo. ¡Restor está muriendo! ¡Todo Carmel está muriendo!
-Por favor, no.
Levanto la cabeza y veo como sus ojos me miran suplicando.
El mundo entero comenzó a dar vueltas y me agarré a un árbol, al árbol más cercano.
Levo toda mi vida viendo como mi pueblo muere, llevo años implorando a los dioses que ayuden a lo que ante era un gran pueblo, rezando por que volvieran. Cuando mi respuesta estaba aquí mismo, en este chico que todos los días misteriosamente veía.
Me siento en el suelo recopilando la información. Él me mira unos segundos para luego sentarse enfrente de mí. Me agarro la cabeza con las manos, y durante un segundo cierro los ojos fuertemente con el propósito de olvidar todo. Entonces oigo una voz débil que susurra:
-Lo siento, lo siento de verdad, pero no puedo mostrarme al pueblo como poseedor del poder del agua, no puedo.
Mi cabeza estaba ya a punto de explotar a causa de todos los datos que tenía de golpe. Ya no sabía si estaba soñando o no. Esta misma mañana había perdido a Souli, había gritado a los Dioses y una cosa muy extraña había ocurrido, ahora mismo... Mierda, Souli.
-¿Dónde está Souli? Lo sabes ¿verdad?
-Pues devuélvemelo.
Mi rabia aumentaba conforme hablaba, así que apreto los puños conel fin de tranquilizarme. De pie le grito:
-¡Dime donde esta!
No me lo creo, está tan tranquilo, contesta:
-Delailah, tranquilízate.
Me quedé de piedra. Delailah, havía demasiado tiempo que nadie me llamaha así. Hace demasiado tiempo que no me habla nadie.
-¿Cómo sabes mi nombre?
-Sencillo: vivo en esta laguna desde que tenía 8 años. Venías con tu madre y escribías tu nombre en la arena. Después el lago lo hacía desaparecer. Practicamente tú me dijiste tu nombre.
-No me acuerso de nada - dije tartamudeando.
-Mírame a los ojos.
En cuanto alcé la mirada me encontre prisionera en esos ojos verdes. Nunca había visto unos ojos tan verdes, tan definidos. Quedé prisionera en su mirada y fue entonces cuando vi a una niña pequeña, era bonita. Tenía el pelo corto y unos pequeños bucles le cubrían la cara. Su madre tenía el pelo rizado y oscuro, muy oscuro. La niña corría de un lado para otro, reía y cantaba. Estaba feliz. En su cuello había un colgante: mi Allin. Justo cuando el sol comenzó a esconderse tras las montañas, la chica y su madre se agacharon y escribieron su nombre en la arena. El lago tragaba sus nombres mientras ellas iban camino a la valla.
-No me acuerdo de esto, no me acuerdo de nada.
-Eres tú - me dijo.
No me acordaba de nada, NADA. Me puse las manos en la cara e intenté recordar mi pasado. Siempre he pensado que era demasiado duro como para hacerlo, asi quenunca había buscado entre mi recuerdos. Busqué en mi memoria el momento en el que mis padres se fueron, el momento en que apareció Souli en mi vida. El momento... Nada, no me acordaba de nada. Mis recuerdos eran de los 13 años en adelante, cuando ya tenía a Souli como compañía.
-No me acuerdo de nada, no tengo recuerdos.
Hice un esfuerzo para recordar, pero nada aparecía en mi mente. Hods me alzó la cabeza y me encontré con su mirada, esa mirada penetrante.
Noté como escrutaba mi interior, como leía mis pensamientos. En mi cabeza era todo confusión, no más.
-Delailah, te han borrado la memoria.
No pude evitar una carcajada.
-¿Con quién te has encontrado?
¿Qué con quién me he encontrado?
Respiró hondo y comenzó a hablar.
-La mayoría de la magia desapareció totalmente de Metsis hace 18 años.
-Los dioses hicieron desaparecer la magia del planeta, a excepción de 4 niños. Conozco la historia.
-Bien, yo soy uno de esos niños, hay otros tres dispersos por todo el planeta. Nosotrks somos los únicos por los que corre la magia, no hay más. Cada uno tiene el poder de un elemento asignado, solo uno agua, aire, tierra y fuego. Mas los Dioses no querían que la magia desapareciese por completo del mundo, y le dieron a cada uno un don. Yo puedo aparecer en el lugar que yo quiera con tan solo imaginármelo.
Estaba tan desconcertada por todos los sucesos de ese día que pensé que era una broma.
-¿Pretendes que me crea eso?
-No lo pretendo, lo tienes que creer.
Rápidamente me agarro del brazo y noté una vibracion en mi cuerpo. Cuando esta cesó, a los dos segundos, estábamos en mi casa. Me quedé totalmente paralizada, una vez más en este extraño día. Para colmo, oímos unos gritos en el pueblo. Me dirigí al porche y allí estaba Hods, mirando a su alrededor. La gente corría hacia la calle principal donde había una gran aglomeracion de gente. Pregunté a la primera persona que se paró a hablarme qué ocurría.
-¡Agua! ¡Han encontrado agua!
Miré desconcertada a Hods. Tanto él como yo debíamos tener una cara de desconcierto alucinante, porque el anciano nos dijo:
-¡Sonrían! ¡Hay agua en la fuente!
Cuando se alejó pude preguntar a Hods. Antes de que me diera tiempo a articular palabra alguna me dijo:
-Solo cuando uno de los cinco niños se encontrara con otro comenzaría a renacer la magia. Solo en ese momento. ¿Cómo he podido estar tan ciego?
-No entiendo -tenía tal lío en mi cabeza que ya no entendía nada de lo que estaba pasando.
Me cogió por los hombros y me zarandeó suavemente.
-Delailah, eres tú.
-¿Qué? - no quería entender, en ese momento no.
-Eres uno de nosotros.
martes, 26 de marzo de 2013
Capítulo 4
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