Hoy por la mañana me he despertado y Souli no estaba. He buscado debajo de los muebles, detrás de las paredes, en el cobertizo, en el jardín... No estaba. Mi corazón se ha puesto a cien y en ese momento en lo único que pensaba era en el imbécil que se había llevado a Souli. "No, Souli no" me dije con lagrimas en los ojos.
Llevaba años disfrutando de su unica compañia, de sus ojos amarillos y rojos y su lengua puntiaguda. No podia perderlo.
- ¡¡¡Souli!!! ¡¡¡Souli!!!
La única respuesta era el eco.
Corrí hasta la plaza y pasé junto a la fuente sin darme cuenta que había una gota de agua en ella. Mientras corría las lágrimas corrían por mis mejillas dejando surcos. No podía perderlo, a Souli no.
Seguí corriendo hasta llegar a las Vanatu, me tiré al suelo al lado de la orilla de la laguna Edon sin poder parar de llorar. Souli, ¿por qué tu? Hace años que no hablo con nadie, que solmente tengo un amigo: mi snarkel. Souli no es un snarkel normal, tiene unos ojos especiales. Sus ojos amarillos y rojos me hacían sentir de todo, me sentía bien con él. A veces, cuando me sentía mal y hablaba con él para reconfortarme... Le miraba a los ojos, y estos parecían entenderme. Parecía que entendía mi situación y como me sentía. Siempre ha estado ahí, siempre ha llenado el vacio interior. La.vida es cruel: primero mis padres, mi familia, despues el pueblo, y por último Souli. Todo me era arrebatado. Sin pensarlo dos veces alzo la voz al cielo, y digo:
-¡Vosotros! ¡Dioses! Os haceis llamar los creadores del mundo, el origen de todo, pero sois unos egoístas. Creais un mundo para luego dejarlo morir, para dejarlo pudrirse lentamente. Habíais dado esperanza a mi pueblo. ¡Teníamos esperanza! Cinco niños nos salvarían. ¿Y dónde estan? ¿Dónde estan? En algun sitio escondidos, porque vosotros no quereis ayudar al pueblo que habeis condenado, preferís dejarlo morir. No mereceis nuestro respeto ni nuestros alabos -las lágrimas no dejan de corren por mis mejillas. Hacía mucho tiempo que no lloraba de esa forma. Necesitaba desahogarme de verdad. Cierro los ojos y me levanto, levanto mí cara y grito al cielo alzando mi puño a las nubes- ¡No os mereceis nada!
Todavía con los ojos cerrados me cubro la cara con las manos y me desplomo al suelo. Lágrimas de ira, de enfado y tristeza cruzan mi cara. Cuando miro a mi alrededor me quedo paralizada. Estoy rodeada de un torbellino de aire, agua, tierra y fuego. Un pequeño grito se escapa de mis labios e intento huir de ese torbellino. Conforme me voy acercando a la laguna mis piernas me fallan y caigo al suelo. Ya sin fuerzas me agarro a las hierbas secas y me quedo dormida.
...
-Hola- distingo levemente la voz cantarina y dulce del chico de los ojos verdes.
Me levanto lentamente y sacudo la cabeza, estoy confusa, ¿qué acaba de ocurrir? Doy por seguro que era un sueño y respondo al reflejo:
-Déjame.
-¿Qué ocurre?-pregunta dolido.
-Vete, dejame en paz con mis pensamientos, no existes, vives en un reflejo, eres producto de mi imaginación, vete.
- No soy producto de tu imaginación.
-¡Sí lo eres!- lo único que quiero es que me deje en paz, que me deje pensar tranquila.
-No lo soy, soy una persona normal, como tu, como tu gente. ¡Soy normal!- dijo calmándose.
Mi rabia no se apaciguaba. Souli, los dioses, el reflejo... Demasiadas cosas en mi cabeza de golpe.
-¡Si eres una persona normal levántate, mírame a los ojos y dilo!
Me gire dándole la espalda porque notaba lágrimas de rabia aparecer en mis ojos y no quería que me viera llorar. Estaba dispuesta a irme cuando note una respiracion cerca de mi cuello y me di la vuelta asustada. Unos ojos verde esmeralda se clavaron en mis ojos grises. Estaban llenos de rabia, de enfado. Sus ojos eran perspicaces, sabían demasiadas cosas. Eran listos y pícaros a la vez. Pero en ese momento centelleaban de rabia.
-Soy una persona normal.
Me quedé totalmente paralizada y noté como los puños se relajaban y sus nudillos recuperaban su color. Sus ojos, poco a poco, dejaron de brillar de esa forma tan peligrosa y entonces, solo entonces, fue cuando me fijé.
Detrás de él una ola enorme se hallaba suspendida en el aire amenazante. Conforme se iba tranquilizando y relajando, esta descendía.
Sus dientes dejaron de rechinar y sus ojos recuperaron su color verde habitual.
Estaba totalmente asustada por lo que acababa de ver, y él lo notó. Se acercó lentamente a mí e intento abrazarme , pero yo rechacé su abrazo. Tartamudeando aún conseguí decir:
-¿Quién eres?
El tragó con fuerza y tomó aire antes de decir:
-Soy Hods, y tengo el poder de Edon, el poder del agua.
lunes, 25 de marzo de 2013
Capítulo 3
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