lunes, 25 de marzo de 2013

Capítulo 1

AGUA:
Abro la puerta de la casa y observo el paisaje, es otoño. La estación donde todo muere, parece que el mundo se cansa, que no quiere seguir adelante.los arboles se rinden al viento dejando que este los mueva, las flores mueren y las hojas caen, pero siempre hay esperanza, tan solo una chispa a veces, pero siempre la hay. Quizá esta sea mi chispa. Me dirijo al cobertizo y cojo mi biciclo. Es un aparato formado por dos lunas redondas. Tiene un taburete en forma de T encima de la luna trasera y unos apoyapiés en la delantera. Como siempre subo a la colina traspasando Restor, mi pueblo. Está todo como siempre. Traspaso la calle principal mirando las pocas cosas que quedan en pie. Llego a la plaza, en medio hay una fuente con el símbolo del agua: un círculo partido en dos con un punto en la parte inferior. Como siempre miro en su interior, por si algo ha cambiado y todavía hay esperanza. El resultado es el mismo, vacía y seca. Los dioses nos abandonaron hace tiempo, dejaron el reino de Carmel a merced de nada, dejando que se marchitara, que muriera. Pocas personas siguen en Restor, la mayoría ha huido en busca de un lugar donde la vida continúe, un sitio que no esté muerto. Desde pequeñita supe que tenía que haber esperanza, un poquito al menos. Solo hay una cosa que me hace permanecer en este lugar. 
Mis padres murieron hace tiempo a causa de las duras condiciones de vida. Mi única compañía es mi pequeño snarkel, es un animal de cuatro patas, con rabo estirado y largo acabado en punta, ojos redondos, orejas puntiagudas y colmillos afilados. Bueno, él y mi rutina de todos los días. 
Cargo con el biciclo hasta llegar a la cima de la colina y me meto en el bosque. El bosque es un lugar especial, me siento bien ahí, es de los poco sitios con vegetación en carmel. Continuo andando un bil (bil: medida del reino de Carmel. 100 bils equivalen a 1 toj) miro el paisaje, sigue como siempre: la cordillera Vanatu en el fondo, y justo al lado la laguna Edón. Edón es el dios del agua. Le pusieron ese nombra a la laguna en su honor, para que volviera a ayudarnos, pero no lo hizo. Dejo mi biciclo apoyado en una roca y me siento en la orilla a esperar. En el momento en que el sol se esconde  completamente tras la cordillera Vanatu, aparece, como todos los días, el reflejo el chico de los ojos verdes. Día tras día voy a la laguna y día tras día en el momento en que el sol se esconde aparece en vez de mi reflejo en la superficie del agua, un chico de ojos verde esmeralda, con el pelo rizado y labios perfectos.
Es un chico alto, muy alto, con pómulos altos, barbilla afilada y una sonrisa preciosa. Siempre en el momento en que aparece me obsequia con una sonrisa, una sonrisa con esos dientes tan blancos y con hoyuelos en sus mejillas, una sonrisa que te atrapa. Llevo años viendo esa sonrisa y jamás me cansare de verla. Todos los días nos limitamos a mirarnos a los ojos el uno al otro, y cuando el ultimo rayo de luz desaparece se lleva al chico de los ojos verdes con el. Todos los días ocurre eso, todos, menos hoy:
Al aparecer me sonríe, y yo le devuelvo la sonrisa. Hoy es la tercera noche de luna llena de otoño. Se dice que hace exactamente 18 años naci yo. Entonces se me prsenta una pregunta: 
¿Quién es el chico de los ojos verdes?
Casi sin pensarlo mi boca se mueve y dice:
-Hola.
-Hola- me contesta.


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