- ¡Sí, Ela!
Todos los días se va, nunca he sabido dónde iba ni que hacía, jamás me ha importado, pero tanto secreto no me gusta mucho. Me he planteado muchas veces seguirla, quizás solo da una vuelta, quizás visita a antiguos amigos, a lo mejor ve a algun conocido... Ni idea.
...
Voy a ver a dónde ha ido, no puedo esperar más, soy su mejor amigo, no debería ocultarme ningún secreto.
Mejor no, es mi mejor amiga, si me oculta algo será por mi bien.
...
No aguanto más, si se ve con alguien, quizás sea peligroso para ella, ella es muy fantasiosa y muy niña, no piensa en el peligro de las cosas, debo ir.
No, es su intimidad, déjala ir Nyza, no te preocupes, no la estará pasando nada malo.
...
Imposible, ya sí que no puedo más.
Cojo un abrigo y me lo pongo sobre los hombros, aunque no hace frío, pero por si acaso. No hace más de 20 minutos que se ha ido, así que si corro un poco consiguiré alcanzarla, siempre va andando y yo corro bastante.
Siempre coje la misma dirección, hacia la plaza del pueblo. Mientras corro hacia allá me comienzo a plantear si me he precipitado en mi decisión, debería dejarla sola, si en 13 años no me ha dicho algo, este no es el momento para que lo descubra a escondidas.
Llego tan rápido a la plaza del pueblo que ya comienzo a ver su figura a lo lejos, parece que se dirige a la seca laguna, a la laguna pordiosera, al lago Edon. Bajo el ritmo de mi carrera y ando sin perderla de vista. Mientras ando me da tiempo para pensar lo que puedo encontrarme:
Puede que nada más se esté dando un paseo, como otro cualquiera. Puede que vaya a recoger flores o que tenga un escondite secreto. Puede que vaya a visitar lo que antes era una grandiosa e importantísima laguna en el reino. Puede que suba toda la colina solo para bajar con su biciclo. Puede que haga muchas cosas, pero no creo que haga ninguna de ellas. Una idea surge en mi mente, siempre la había descartado, pero, ¿quién me dice que no pueda ser verdad? A lo mejor está viéndose con un chico, con algo más que un simple amigo.
Nunca me he planteado el hecho de que Ela fuera más que una amiga para mí, pero ahora la idea aparece nítidamente en mi mente y una oleada de calor abrasador atraviesa mi cuerpo. No soy el único que puede tener a Delahila, no es mia, pero siempre la he tenido a mi lado, no he necesitado más que su presencia para hacerme sentir bien.
Permanezco perdido en mis pensamientos cuando miro hacia delante, ya no se ve la figura de Ela a lo lejos. "Mierda, la he perdido" pienso. Comienzo a correr y solo veo más camino delante de mí y un calor horrible abrasa mi cuerpo, es raro, hoy el cielo está lleno de nubes. Cuando me canso de correr, tiro la toalla y doy media vuelta al pueblo.
Mierda, la he perdido, por estar pensando en todo. Mierda, mierda, ¡mierda! Quizás sea mejor no saber a dónde iba, solo estaba haciéndome pensar demasiado, pero... Ahora me voy a comer la cabeza hasta mañana...
Ya llevo alrededor de un bil caminando de vuelta al pueblo cuando oigo un suave canturreo en mi cabeza. Una voz suave cantando dentro de ella, una voz conocida: Ela. A medida que voz andando la voz se hace más fuerte y clara. "Son solo imaginaciones mias" pienso, "Ela no está dentro de mi cabeza". Al cabo de un rato, la canción se transforma en un fluir de pensamientos e imágenes, de sentimientos entre los cuales también estoy yo.
La cabeza me arde, y no puedo parar esa cascada de emociones que corre por mi interior. Me paro y me arrodillon el suelo agarrándome la cabeza con ambas manos, pero no paran de fluir los pensamientos. Oigo una voz en la cabeza, Ela.
Abro los ojos, aún con lágrimas en ellos y miro a la derecha del camino, desde donde viene la voz. Salto la valla, ando un poco y ahí me encuentro el biciclo, y más allá, en la orilla del lago veo la figura de alguien sentado. Su cabello inconfundible esta echado hacia un lado y sus piernas cruzadas. Su voz sigue en mi cerebro, pero ya no me duele tanto, los pensamientos fluyen como si mi mente fuera un canal. Entre lo poco que distingo de las muchas sensaciones que invaden mi ser distingo una cosa repetida muchas veces: "el chico de los ojos verdes". ¿Quién será el chico de los ojos verdes?
No tardo mucho en averiguarlo, me subo al árbol más cercano y miro la laguna. Frente a Ela hay un muchacho en el reflejo del agua. Un chico con el pelo rizado y oscuro, una sonrisa muy bonita y ojos verdes esmeralda. Me quedo un rato observándolos cuando me doy cuenta: ¡Hay un chico mirando a Ela desde el reflejo del agua!
Me quedo paralizado hasta que veo como Ela se levanta y se dirige a su biciclo para volver a casa, el chico del agua ya ha desaparecido.
Salto del árbol al suelo y corro lo más rápido que pueden aguantar mis piernas para que no me alcance, creo que no me ha visto.
No paro de correr hasta que paso zumbando el pueblo y llego al porche de nuestra casa, donde patino ligeramente y tras estabilizarme entro en casa intentando mantener mi respiración controlada. Me siento en una silla del salón como si no hubiera pasado nada mientras que veo como mis manos se tornan al rojo vivo. Ela estaba con un chico, Ela no me ha dicho nada.
No tenía porque haberme dicho nada, pero en ese momento estaba furioso con ella, con el mundo, con las voces que oía en mi cabeza. ¿Me gustaba esa chica? Ahora no tenía tiempo para pensar en eso, estaba a punto de llegar y tenía que pensar en qué decirla.
...
-¡Hola! - ya había llegado a casa. Su saludo vino seguido del sonido el golpe de la puerta al cerrarse.
- ¡Hola! -respondí yo intentando sonar normal, como siempre.
Cociné las pocas verduras que teníamos y cuando nos sentamos en la mesa a tomárnoslas comencé a hablar:
-Ela, ¿dónde vas cada día por la tarde? Siempre desapareces y apareces a la misma hora -¿había sonado bien? Supongo que sí...
-No sé, doy vueltas, ando hacia allí, hacia allá.... No voy a ningún sitio en concreto, ¿por qué lo dices? -lo dijo sin mirarme a los ojos, ¡me estaba mintiendo descaradamente!
- Pensé que habías pillado novio, ya sabes, hay muchos que se morirían por estar junto a ti... ¿Te estás viendo con un chico eh pillina?
-¿Yo? ¿Viéndome con un chico? No me hagas reír, eres el único chico con el que me relaciono.
Mis manos comenzaron a arder y mi cuerpo entero a temblar de furia. Me estaba mintiendo. No solo veía a alguien sin decírmelo, sino que también me mentía. Me levanté furioso del asiento y los pensamientos de Ela se enmarañaron en mi cabeza. Vi en sus ojos grises una pizca de miedo y sus emociones lo confirmaron.
-Tus... Tus... Tus ojos... Hay fuego en ellos... -se levantó también del asiento y comenzó a retroceder asustada, cuando la dije:
-¿Por qué me mientes?
Ella se agarró la cabeza con ambas manos y me dijo:
- Estás dentro de mi cerebro, dentro de mi cabeza - iba a responderla cuando su cara se quedó lívida y me miro las manos con ojos llenos de miedo, de terror. Sentía miedo hacia mí, que había sido su compañero desde que éramos niños.
Entonces fue cuando miré mis manos. Estaban envueltas en fuego, y en ese preciso instante lo comprendí todo.
Yo era uno de los muchachos de la profecía que contaba nuestro Lixu cada año. Tenía el poder de la mente y podía manejar el fuego a mi antojo.
Ela siguió retrocediendo y el miedo cubrió su rostro. Me tenía terror, a mí. Mis ojos dejaron de emitir chispas de fuego y se nublaron de temor. ¿Y si contaba a todos los del pueblo mi poder? ¿Y si dejaban de hablarme, o me cogían miedo al verme? En ese momento quería huir de allí, quería que Ela olvidara todo y huir de lo que había sido mi hogar durante tanto tiempo.
La miré a los ojos y entré en su mente. Los sentimientos no llegaron a la mia, sino que yo entré en sus pensamientos para ver que era lo que pensaba de mí antes de todo esto. Solo encontre una frase, una frase bastante superficial, pero no pude llegar a los sentimientos más profundos. "Chico seductor super sexi y fuerte con gran personalidad cuyos ojos guardan un oscuro pasado". Eso era lo que pensaba de mí.
Deseé con todas mis fuerzas que olvidara todo esto, quería irme de allí. Mientras todo esto pasaba en mi cabeza, Ela había tropezado y me miraba atemorizaba desde el suelo. Yo también tenía miedo, yo también estaba cagado por lo que me estaba ocurriendo. Mis ojos, reflejados en los suyos, solo transmitían miedo, estaba muy asustado.
Me miré las manos ardientes por última vez antes de entrar en su mente y borrar todos sus recuerdos.
No sé como lo hice, simplemente deseé que ella no recordara nada, quería que olvidara sus 13 primeros años de vida junto a mí.
Mientras desaparecían los recuerdos de su mente, Ela cerró los ojos y se quedó dormida en el suelo. La coloqué en la cama y la susurré al oido:
- No ha pasado nada, cuando despiertes, sigue tu rutina habitual.
Salí del cuarto de Ela y me encaminé hacia la puerta. Ela. Quizás jamás pudiera volverla a llamar así...
Abrí la puerta y huí de Restor. Sabía que Restor no iba a cambiar con mi desaparición, sabía que todo iba a seguir su ritmo habitual, pero yo ya no volvería a ser el mismo. En esos momentos pensaba: "puede que algún día vuelva. Sí, quizás vuelva, y Restor seguirá igual, el panadero, el Lixu, la casita con el porche, Delahila...Todo seguirá igual, pero nadie sabrá quien soy.
Ella tampoco me reconocerá. He desaparecido de su vida, por siempre".
Es duro decirlo, y una lágrima recorre mi mejilla.
Nunca me recordará.
Nunca.
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