Me quedo admirando su belleza mientras él sigue durmiendo. Cuando despierta ya no lo puedo hacer. Nyza tiene el poder de leer la mente, por ahora solo ha conseguido leer mentes, pero creo que sus poderes aumentarán cuando nos encontremos con los otros chicos, al igual que los míos. Por lo menos eso es lo que espero.
- ¿Nunca salgo de tus pensamientos eh Lish?
Mierda, ya se ha despertado.
Busco en mi interior la cara que enseño a los demás, la cara en la que soy dura y no tengo sentimientos.
- Esta cueva es muy pequeña, si no te miro no tengo donde mirar - Respondo, cortante.
- ¿Sabes que leo los pensamientos incluso dormido no?
No me fastidies...
Hice un gesto brusco y me aparté de su lado para sacar los pies de nuestro asqueroso y frío refugio. Ohí un chasquido y supe que acababa de encender una llama de fuego, como siempre. Se sentó a mi lado y miró como el sol terminaba de salir del mar. Yo solo podía pensar en cómo ocultarle lo que pienso sobre él.
- No te esfuerces Lish, no puedes ocultarme lo que piensas, tengo entrada ilimitada a tu mente.
- Eres un completo idiota, te crees listo por leer mis pensamiebtos, pero no sabes nada sobre mí- estaba comenzando a enfadarme.
- No me interesa tu vida ni tu pasado ni nada, solo me interesa lo que piensas de mí.
- ¿Ah si? ¿Qué pienso de ti entonces?
- "Chico seductor, super sexi y fuerte que aparenta una gran personalidad cuyos ojos guardan un oscuro pasado". ¿Te suena?
Me quedé totalmente a cuadros, lo único que le interesaba lo único que yo quería esconder.
- ¿Puedes leer los pensamientos a distancia?
- A corta distancia sí, cuanto más se aleja la persona, los leo borrosos y llegan a desaparecer.
Acto seguido de pronunciar estas palabras alcé el vuelo y me alejé todo lo que pude de él. Me subí a la primera piedra que encontré lo suficientemente alta como para poder admirar las Vanatu. La cordillera se alzaba imponente sobre Torn, al otro lado estaba un pequeño pueblo llamado Restor. Carmel está formado básicamente por pequeños pueblecitos alrededor de la capital, Torn y Restor son los más importantes de todos ellos. Los dos fueron grandes potencias económicas y comerciales hace tiempo, pero ahora dan pena, ahora son dos pueblecitos pordioseros llenos de vagabundos y gente medio muerta.
Me quedé pensando en estas cosas hasta que vi que había llegado la hora de comer, el sol estaba en todo lo alto. Cacé un par de liebres y volví a la cueva. Nada más entrar dije:
- Por favor Nyza, no entres en mi mente, por favor.
- ¿La dura Lish me está suplicando? ¿Es eso lo que estoy oyendo?
Puse cara de mal genio y me acurruqué al final de la cueva. Nyza me cae bien, pero no quiero tomarme muchas confianzas con él.
- De acuerdo, no entraré más en tu cabeza si no es necesario...
Como siempre nos quedamos en silencio durante toda la tarde y cuando la luna asomó el chasqueó los dedos y una pequeña llama de fuego apareció. Con las hierbas que había conseguido coger hizo una pequeña hoguera para no congelarnos y asamos las liebres.
- ¿Alguna vez has pensado dónde estarán?- Ante mi cara de desconcierto (no sabía de qué me hablaba) aclaró - Ya sabes, los demás chicos con poderes. Tú controlas el aire, yo el fuego, ¿dónde estarán los otros?
- Me lo pregunto muchas veces, dónde estarán, estarán juntos, tendrán más poderes... No sé, no tengo ni idea.
- "Cuando dos de estos muchachos se encuentren volverá a renacer la magia" eso es lo que cita la profecía, y sin embargo nosotros llevamos años juntos y no ha ocurrido nada - Es verdad, la profecía. La citaban todos los años en la plaza de Torn. Justo caería al día siguiente, el día (o la noche) de nuestro cumpleaños.
- Yo ya no sé en qué creer.
Nos quedamos en silencio los dos, en un completo silencio.
- Lish... ¿Tú también puedes hacer cosas extrañas? Como... Leer la mente o... No se... - Justo en este instante me di cuenta que llevaba viviendo unos 4 o 5 años con un chico que no conocía, no nos conocíamos casi nada.
Sonreí antes de contestar después de una breve carcajada:
- Observa:
Me puse de pie, y cuando me incorporé por completo no era Lish, ahora yo era el carnicero, el gordo feo y peludo carnicero con voz grave y rasposa. La primera impresión del muchacho nada más verme fue de asombro, la siguiente una estruendosa carcajada.
Recuperé mi aspecto habitual, y, cuando consiguió calmarse dijo:
- Pensé que era el único que hacía cosas extraordinarias, ya veo que no.
Esbocé una breve sonrisa y nos quedamos los dos admirando la luna. Ambos estábamos absortos en nuestros pensamientos, llevábamos 5 años viviendo juntos y yo no sabía nada de él más allá de su apariencia, al igual que él no sabía nada de mí.
- Me voy a dormir - dijo segundos antes de tumbarse encima de unas mantas y taparse con ellas.
- Buenas noches.
"Chico seductor, super sexi y fuerte que aparenta una gran personalidad cuyos ojos guardan un oscuro pasado"
¿Quién era en realidad ese muchacho?
Mientras admiraba el color de la luna pensé: Felicidades Lish, hoy es tu cumple, 18 por fin.
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